Hoy he leído esto. Me he quedado estupefacto.
Resulta que todavía quedan señores feudales de la cultura. De esos de pipa en boca, sentado con las piernas cruzadas en un sofá verde con una manteleta de puntilla en el respaldo, en su biblioteca (pinacoteca tal vez), rodeado de amigotes de su mismo status mientras sostienen muy finamente con el índice y el pulgar el asa de su tacita de té cortado con leche y riendo con tiento en “u” (“jujujujuju…”) para que no se les caiga el monóculo ante una gracia acómica.
No he podido hacer menos que, cuidadosamente, analizar lo dicho por este personajillo. Diré para empezar que sus respuestas están llenas de incoherencias entre sí. Pero dejando eso a un lado (ya que puede ser fruto del “recorte” de la entrevista), me ceñiré a las ideas expuestas apoyándome en citas, como no puede ser de otra forma.
