Nicholas Penny, ese gran inculto
Publicado por tombio en junio 13, 2008
Hoy he leído esto. Me he quedado estupefacto.
Resulta que todavía quedan señores feudales de la cultura. De esos de pipa en boca, sentado con las piernas cruzadas en un sofá verde con una manteleta de puntilla en el respaldo, en su biblioteca (pinacoteca tal vez), rodeado de amigotes de su mismo status mientras sostienen muy finamente con el índice y el pulgar el asa de su tacita de té cortado con leche y riendo con tiento en “u” (“jujujujuju…”) para que no se les caiga el monóculo ante una gracia acómica.
No he podido hacer menos que, cuidadosamente, analizar lo dicho por este personajillo. Diré para empezar que sus respuestas están llenas de incoherencias entre sí. Pero dejando eso a un lado (ya que puede ser fruto del “recorte” de la entrevista), me ceñiré a las ideas expuestas apoyándome en citas, como no puede ser de otra forma.
Dice que “hay muchas maneras serias de mirar la pintura”, que “los aspirantes a artistas deben aprender a hacerlo”. La intención claramente peyorativa de ese “aspirantes” se complementa perfectamente con el aprender las maneras serias de mirar la pintura. El insulto es claro: pintoruchos aficionados que se toman a broma ese arte. Muy bonito.
“Una visita a un museo proporciona placer y exige esfuerzo, como la lectura de un libro”.
Esfuerzo supone ahorrar dinero cuando el sueldo es bajo. Esfuerzo supone superar deficiencias psíquicas o físicas. En mi vida he leído un libro que me supusiese un esfuerzo. Básicamente porque si no quiero, sencillamente no lo leo.
Hoy en día parece ser que los jóvenes no leen, y menos los libros que les obligan en su centro de estudios. A esos incultos y despreciables infantes les cuesta, les supone un esfuerzo. Exactamente como él.
“Porque si les gusta a ellos sólo habrá gente joven. El sector social más elitista de hoy son los jóvenes. Excluyen todo lo que no sea como ellos. No quiero que la National Gallery se convierta en uno de sus clubes.”.
Asumo que el hecho de que sea malo que haya sólo gente joven es porque es el sector social más elitista. Haciendo un repaso del resto de entrevista, se pueden obtener fácilmente ciertas restricciones.
- No quiere gente joven. Quedan los mayores. ¿Mayores?. Dejémoslo en 40 años.
- No quiere gente que desconozca las obras que se exponen en el museo (“declive de la curiosidad”), sino que vengan aprendidos de casa. Quitamos a todos los que no tuvieron oportunidad de hacerse con un libro de arte.
- No quiere mezclar su colección permanente de maestros con artistas contemporáneos. Quitemos luego todo joven talento.
- No quiere publicidad, así que fuera carteles en la calle, anuncios en la radio o reseñas en periódicos.
Es decir, un museo, con una de sus misiones innatas como la de ejercer de fuente de cultura, de la que debería poder beber todo el que quisiera aprender, un lugar en el que entras escuálidamente iletrado y sales cebado de cultura, se convertiría en esto: un grupo de eruditos maduritos adinerados observando y comentando día tras día los mismos cuadros, eso sí, de maestros.
“Soy escéptico por una razón, es fácil hacer que otro tipo de visitante venga a los museos. Sólo tienes que organizar un concierto pop en medio del museo. La gente vendría. ¿Pero se quedarían después?”. Lo que quiere hacer es su propio club cultureta, elitista y privado, donde no entras si llevas zapatillas.
Su amigo y vecino, el Tomate Biónico.